Como ya estuvimos adelantando en nuestras clases, el examen final consistirá en la resolución, presentación (con una semana de anticipación a la fecha de la evaluación) y defensa oral de un trabajo escrito que tendrá dos partes:
lunes, 28 de junio de 2021
Consignas de examen final - febrero 2022
lunes, 14 de junio de 2021
Examen final: textos recomendados para la elaboración de una monografía
-Gil González, Juan Carlos (2010). "Las tecnologías de la comunicación y las minorías: análisis y perspectivas". En: Razón y palabra, Primera revista digital en Iberoamérica especializada en comunicología, año 15, núm. 71, febrero-abril, 2010. México. Recuperado de:
Material para clase 14
Paro nacional de mujeres
DUELO COLECTIVO Y TEMPLANZA DE
LOS CUERPOS
Por
María Pía López
El colectivo de mujeres, tramado
en movilizaciones, disputas y debates, supo llamar a un Paro nacional. Lo hizo
contra toda suposición de viabilidad. Fue masivo y con réplicas en distintas
ciudades y países. “Ni una menos” toma contenidos heterogéneos y plantea nuevos
problemas. En cada marcha, asamblea, documento, acción en las redes, se fue
ampliando un modo de afirmar que “Vivas nos queremos”. Vivas: libres,
autónomas, deseantes, productivas.
8, 9, 10 de octubre. El Encuentro Nacional de
Mujeres se hizo en Rosario. Debates, talleres, disidencias, enojos, recitales,
comidas, reencuentros con viejas amigas, complicidades nuevas, peleas por el
orden en la marcha, fundaciones. La vivencia colectiva de una fuerza en
crecimiento. Alegría y emoción. Represión en la marcha final. Casi
escenográfica en su brutalidad. Las balas buscando el cuerpo. Corridas. El
espectáculo de la represión tapa el de la fiesta popular, el encuentro de todas
las diversidades.
Mientras tanto, en Mar del Plata, tres
hombres violaban y asesinaban a una adolescente. La crueldad del hecho conmovió
al país. Durante los primeros 19 días de octubre se cuentan 20 femicidios. El
colectivo de mujeres, tramado en movilizaciones, disputas y debates, supo
llamar a un Paro nacional. Lo hizo, contra toda suposición de viabilidad. Lo
hizo, mientras los sindicatos mayores del país callaron por un bono de dos mil
pesos. Lo hizo, en redes y asambleas. Ni una menos dio el paso inicial, el
llamado a la acción. Como lo había hecho en 2015 y en 2016, generando
movilizaciones masivas contra la violencia machista. El movimiento de mujeres
crece. No lo hace solo con los lenguajes más clásicos del feminismo, sino
mezclándolos con las expresiones de una vitalidad popular que tiene muchas
aristas y tonos.
El 3 de junio de 2015 se señaló que los femicidios
no eran una cuestión de seguridad, sino la punta del iceberg de la violencia
patriarcal, y que había que trabajar sobre la prevención y la igualdad antes
que sobre la ampliación de los castigos. Al año siguiente, incorporó la
legalización del aborto a las demandas, y se tramaron vínculos con múltiples y
diversas organizaciones. El 19 de octubre el documento leído en la Plaza de
Mayo incorporó la cuestión de la criminalización de la protesta, la situación
de las mujeres en las cárceles y los distintos modos de explotación. Ni una
menos toma contenidos heterogéneos y plantea nuevos problemas. En cada
movilización, asamblea, documento, acción en las redes, se fue ampliando un
modo de afirmar que Vivas nos queremos. Vivas, no sólo en términos biológicos.
Vivas: libres, autónomas, deseantes, productivas. El movimiento de mujeres
crece, como un río, creando nuevos cauces y caminos.
El 18. Agitación constante. Los grupos de wasap
son nuestra caldera, brujas con tecnología. Ahí tiramos todo, pensamos,
proponemos. Amasamos el paro, lo criamos, le damos alimento, lo volvemos
multicolor. Pero las cosas se realizan fuera del teléfono: juntadas para pintar
carteles, febriles reescrituras del documento, reuniones para definir la seguridad,
recorrida por sets de televisión y atención a miles de radios del país y del
exterior, traducciones de los textos a veinte idiomas. Nunca vi una fuerza
colectiva tan dispersa, potente, horizontal, creativa como la que fue armando
el paro que son muchísimos paros, infinidad de actos, marchas por todos lados.
La potencia es tan alegre y tan furiosa, es duelo colectivo y templanza de los
cuerpos, es bulliciosa y sabia, discutidora y tenaz, que arrasa también con
nosotras mismas. Agota mientras libera. Nos asomamos al 19 de octubre con la
sensación de que estamos ante una fecha histórica. La paladeamos, con deseo y
temblor. Demasiada intensidad. Decidí pensar en otra cosa durante un rato en
subte. Después volvería al trajín. Me senté al lado de una chica. Ella dejó su
teléfono para abrir un libro. Leía a Simone de Beauvoir. Nos miramos y
sonreímos.
El 19. Veo muchas mujeres vestidas de negro.
En la calle, en el subte, en el tren. ¿Todas serán parte de la protesta? En el
subte carteles, también en los puestos de diarios. Paro nacional de mujeres.
Las compañeras de la Universidad Nacional de General Sarmiento paran a las 13.
Sacan bombos y platillos, termos y ollas, y a recorrer el campus bajo la
lluvia. En fila india para aprovechar los aleros. Somos muchas. Llega el
momento de la radio abierta. Hablan varias para denunciar el machismo en todos
los ámbitos. Llega una amiga de Carla Vallejos, que murió luego de agonizar
cuarenta días, a pedir justicia. El femicida sigue caminando por el barrio,
impune. El fiscal desoye a la familia. Los hijos, desamparados. Natalia, de Malviticias,
amplía la lista. Polvorines es un polvorín.
Ya mojadas, nos vamos hacia el tren. Y el
tren es territorio de cantos y saltos. Se arma caravana para recorrer los
vagones, arengar y convencer. Algunos se ponen más firmes los auriculares,
algunas doñas se suman, aplauden. Las más jóvenes se incorporan a la marchita.
El canto dice, sobre el final, “cómo te duele machista, ver que crece la lucha
feminista”. Pasamos todas las estaciones que mojonean el borde de Campo de Mayo
cantando eso. En algún sentido, repara, rememora, muestra una vitalidad que no
puede ser arrasada.
Una compañera cuenta: en las redes hay trolls
o trogloditas. Alguno llegó a amenazarla: vas a aparecer en una bolsa. Otros se
limitan a putearla. Las redes son amplificación y encierro. Todo el tiempo:
inventar estrategias para romper los diques de los algoritmos y para no quedar
sumidxs en la tristeza de la cloaca. En Lacroze: pogo, alto pogo. Salta, salta,
salta luchadora. No había muchas canciones disponibles y ésta había quedado del
encuentro en la provincia que es tan linda como conservadora. El rito se
reitera en la estación Uruguay.
Y la calle y la lluvia, y un corte difícil de
Cerrito a la altura de Lavalle, y veo poetas admiradas y escritoras sutiles
explicando a automovilistas airados que no, que pasar no se puede, que hay una
movilización, que den la vueltita. Las muchachas tienen brazaletes color rosa.
Un rato después, quizás una hora, tan infinita ella, el corte ya está listo y
nos vamos a la bandera de arrastre. No sabemos calcular cuantxs somos. Pero la
marcha es enorme. Doscientas mil, se corre la voz en la columna.
Frío, lluvia, los cantos con las compañeras. En un momento, aterida y temblequeante, pienso en los soldados que estuvieron en Malvinas: sin elegir, sin el horizonte de una ducha caliente, una casa acogedora, una comida. Una multitud aplaudió esa guerra absurda y criminal. En esta Plaza que ahora vamos a pisar, eufóricas pero también en duelo por tantas y tantas mujeres asesinadas. En memoria de las que murieron en abortos mal hechos, en lucha por lxs militantes presos de la Tupac. Tratando de que cada paso sea un hilado con las que están en los barrios y en las fábricas, en las empresas y en las oficinas públicas, en sus casas y en las aulas.
Tantas veces lloré durante el día, que fui
confundiendo lágrimas con lluvia. Los anteojos guardados en el bolso. Veo
borroso, pero vi que en el Cabildo cuelga una bandera rosa que dice Ni una
menos. La patria se hacía matria, nos amparaba y nos decía que había que
seguir: que este paro era un hito histórico y que debíamos aceptar el reto
fundacional. Nosotras paramos. El primer paro nacional de mujeres. 19 de
octubre.
La Nación – Sociedad
La protesta contra los femicidios se convirtió en un clamor nacional
En la Capital, una multitud protestó contra la
violencia de género; por primera vez las mujeres hicieron un cese de
actividades laborales de una hora; el brutal crimen de Lucía Pérez, en Mar del
Plata, volvió a alertar sobre la problemática.
Brenda Struminger
20 de octubre de 2016
Ejercicio
de crónica
Un feliz regreso
A las cuatro en punto sus
manos fueron liberando el cuello de la mujer. Luego le abrochó la blusa roja
aún manchada de barro, mientras ella abría sus mortecinos ojos. Después la tomó
de los brazos y la arrastró por un lodazal; insensible a sus agonizantes
súplicas, hasta alcanzar el taxi. Tras un blando forcejeo, a las cuatro menos
cuarto la introducía en el maletero y arrancaba el coche. A las tres y media se
detenían a la entrada de un camino. Antes de cambiarla al asiento trasero, el
taxista la golpeó con saña en la cabeza. A las tres y cuarto llegaban a la
ciudad. Poco a poco la mujer recuperaba la calma y la pulcritud de su aspecto
físico. A las tres el taxi se paraba ante la verja de una casa y la mujer
descendía del coche con una sonrisa nerviosa pero no exenta de cortesía. A las
tres menos cuarto se ponía una blusa roja y a las dos y media telefoneaba a su
marido. Ahora mismo iba a verlo a la fábrica, acababa de recibir una
inquietante llamada y tenía miedo. A las dos menos cuarto una voz anónima le
comunicaba que con toda seguridad a las cuatro en punto estaría muerta.
Francisco
Corrales Fernández
a) A partir del cuento anterior,
respondan:
-¿Qué característica singular
presenta su cronología?
-¿Qué elementos del texto
permiten reforzar este efecto?
b) Ordenen cronológicamente los hechos de esta historia.
c) Con ellos escriban una crónica periodística, agregando e inventando los datos que crean necesarios. Incluyan en el texto: volanta, título, copete, una entrada de un párrafo, y el resto de la información presentado en forma cronológica.
domingo, 6 de junio de 2021
Material para clase 12
Los siguientes son
tres textos acerca del psiquiatra Carl G. Jung. Traten de establecer los
elementos que los distinguen como tres géneros biográficos diferentes.
1-JUNG
BÁSICO
Kesswil, 1875 – Küsnacht, 1961. Psiquiatra.
Pionero de la psicología profunda, Jung nació en
una aldea suiza llamada Kesswil. Además de hablar y leer los principales
idiomas europeos, leía lenguas antiguas, incluso el sánscrito. Jung estudió
medicina en
2-No hay necesidad de presentar al público de habla española la figura de
C.G.Jung (1875-1961); su nombre integra definitivamente el triunvirato de los
grandes investigadores y renovadores de la psicología contemporánea, junto con
Adler y Freud. Discípulo de este último, se alejó para ensanchar el estrecho
racionalismo de su maestro en direcciones que han dado paso a las más
avasalladoras corrientes de nuestro tiempo. Así, Jung se orientó a través de la
psicología hacia el examen filosófico de las realidades espirituales. La crisis
examinada en su obra es la del alma del hombre moderno, para quien los
problemas psicológicos viven con urgencia desconocida en siglos anteriores.
Creador de conceptos fundamentales, como el inconsciente colectivo, la
oposición “ánima – ánimus”, los arquetipos, su finalidad fue siempre ayudar a
los hombres y a las mujeres a conocerse a sí mismos.
3- (…) Comenzamos en la primavera de
Medio año después de mi nacimiento (1875) mis padres se trasladaron de Kesswil (Cantón de Thurgau) junto al Lago de Constanza, a la parroquia del castillo de Laufen, más allá de la cascada del Rin.
Mis recuerdos se remontan aproximadamente a los dos o tres años. Recuerdo la casa del párroco, el jardín, los libros infantiles, la iglesia, el castillo, la cascada del Rin, el castillo de Worth y la finca de Messmer. Son islas de recuerdo que flotan en un mar indeterminado, aparentemente sin relación alguna.
De
aquí emerge un recuerdo, quizás el primero de mi vida y, por consiguiente, sólo
una impresión bastante vaga: yazco en un cochecito a la sombra de un árbol. Es
un bello y caluroso día de verano, de cielo azul. Los dorados rayos del sol
juguetean a través de las hojas. La cubierta del cochecito es alzada. Despierto
en medio de tanta belleza y siento un indescriptible bienestar.
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ALMUERZO CON… LI CUNXIN
“Mi corazón sigue siendo el de un
campesino pobre”
por Rocío García
Día ideal para un cocido. La nieve ha hecho su aparición por primera vez
en el invierno madrileño y las temperaturas bajas invitan a una comida
calórica. Y es que Li Cunxin tenía verdadero empeño en probar la más típica de
las comidas de Madrid, en su primera visita a la ciudad, tras degustar hace ya
años una “pallella” en Bilbao. El lugar es ruidoso y popular, pero este ex
bailarín chino que, a sus 49 años, sigue conservando una apariencia más que
juvenil, está encantado. Y la pasión que muestra al degustar los platos –repite
sopa y jamón y pica de más algún garbanzo que otro- contrasta con la
tranquilidad y dulzura con la que narra su conversión de “héroe” de
Li
Cunxin cuenta esos años llenos de contrastes, terribles, por un lado, porque
vivió alejado de sus padres y de sus seis hermanos – “lloraba todas las noches
escondido bajo una manta que había tejido mi madre” –. Pero gloriosos, por
otro, por sus éxitos en el baile, como relata en El último bailarín de Mao, cuya publicación en España (editorial
Kailas) coincide con el estreno el próximo día 17 de la película del mismo
título que ha dirigido Bruce Beresford. “El baile cambió mi destino. Salí de la
pobreza y conseguí no solo una educación, sino también dinero para ayudar a mi
familia”.
Sin embargo, Cunxin, que dejó de
bailar hace 10 años y vive hoy como empresario en Melbourne (Australia) con su
mujer y sus tres hijos, sigue añorando la dignidad y generosidad de la comuna
donde se crio. Un lugar donde no había agua corriente ni electricidad, donde
las temperaturas alcanzaban en invierno los 15 grados bajo cero y se pasaba
hambre. “De
Ya no guarda resentimiento hacia
un Gobierno que lavó el cerebro a muchas generaciones. Cuando llegó a Estados
Unidos, no solo lo sorprendieron los rascacielos, la prosperidad y la riqueza,
también los árboles. “En mi comuna arrasaron con los bosques y con todas las
zonas verdes” y, sobre todo, la libertad. “Me sentí muy defraudado por las
mentiras que Mao y su régimen nos habían contado, fue en ese momento cuando me
di cuenta de que mi corazón como artista se centraba en la danza y no en la
política. Ese sentimiento me duró unos años, luego conseguí hacer las paces
conmigo mismo”.
Li Cunxin no quiere ni postre ni
café. Su hijo mayor, de 18 años, lo espera en la entrada. “Cuando me acuerdo de
mi juventud me doy cuenta de la fuerza que hay que tener para no perder las
esperanzas en circunstancias tan trágicas. El libro y la película ensalzan el
coraje y el valor para perseguir los sueños. Ya me lo decía mi padre, que murió
campesino: “Nunca olvides de dónde vienes, aunque hayas conseguido ser tan
famoso en Occidente; de nada vale el éxito en el baile, en los negocios o la
literatura si no eres una buena persona, un buen padre”.
(Publicada en El País, el 01/12/2010)
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San Martín
San Martín fue el libertador del Sur, el padre
de
San
Martín peleó muy bien en la batalla de Bailén, y lo hicieron teniente coronel.
Hablaba poco, parecía de acero. Miraba como un águila, nadie lo desobedecía. Su
caballo iba y venía por el campo de pelea, como el rayo por el aire. En cuanto
supo que América peleaba para hacerse libre, vino a América: ¿qué le importaba
perder su carrera, si iba a cumplir con su deber?
Llegó a
Buenos Aires. No dijo discursos: levantó un escuadrón de caballería. En San
Lorenzo fue su primera batalla. Sable en mano se fue San Martín detrás de los
españoles, que venían muy seguros tocando el tambor, y se quedaron sin tambor,
sin cañones y sin bandera.
En los
otros pueblos de América los españoles iban venciendo. A Bolívar lo había
echado Morrillo, el cruel, de Venezuela. Hidalgo estaba muerto: salió huyendo
de Chile. Pero donde estaba San Martín siguió siendo libre
Se fue
a Europa triste, y murió en brazos de su hija Mercedes. Escribió su testamento
en una cuartilla de papel, como si fuera el parte de una batalla. Le habían
regalado el estandarte que el conquistador Pizarro trajo hace cuatro siglos, y
él le regaló el estandarte en el testamento al Perú.
Un escultor es admirable porque saca una
figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que
hombres. Quisieron algunas veces lo que no debían querer; ¿pero qué no le
perdonará un hijo a su padre? El corazón se llena de ternura al pensar en esos
gigantes fundadores. Esos son héroes: los que pelean para hacer a los pueblos
libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad.
Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener
más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino
criminales.
Jose Martí, en: “Tres héroes”, Crónicas
de