Los siguientes son
tres textos acerca del psiquiatra Carl G. Jung. Traten de establecer los
elementos que los distinguen como tres géneros biográficos diferentes.
1-JUNG
BÁSICO
Kesswil, 1875 – Küsnacht, 1961. Psiquiatra.
Pionero de la psicología profunda, Jung nació en
una aldea suiza llamada Kesswil. Además de hablar y leer los principales
idiomas europeos, leía lenguas antiguas, incluso el sánscrito. Jung estudió
medicina en
2-No hay necesidad de presentar al público de habla española la figura de
C.G.Jung (1875-1961); su nombre integra definitivamente el triunvirato de los
grandes investigadores y renovadores de la psicología contemporánea, junto con
Adler y Freud. Discípulo de este último, se alejó para ensanchar el estrecho
racionalismo de su maestro en direcciones que han dado paso a las más
avasalladoras corrientes de nuestro tiempo. Así, Jung se orientó a través de la
psicología hacia el examen filosófico de las realidades espirituales. La crisis
examinada en su obra es la del alma del hombre moderno, para quien los
problemas psicológicos viven con urgencia desconocida en siglos anteriores.
Creador de conceptos fundamentales, como el inconsciente colectivo, la
oposición “ánima – ánimus”, los arquetipos, su finalidad fue siempre ayudar a
los hombres y a las mujeres a conocerse a sí mismos.
3- (…) Comenzamos en la primavera de
Medio año después de mi nacimiento (1875) mis padres se trasladaron de Kesswil (Cantón de Thurgau) junto al Lago de Constanza, a la parroquia del castillo de Laufen, más allá de la cascada del Rin.
Mis recuerdos se remontan aproximadamente a los dos o tres años. Recuerdo la casa del párroco, el jardín, los libros infantiles, la iglesia, el castillo, la cascada del Rin, el castillo de Worth y la finca de Messmer. Son islas de recuerdo que flotan en un mar indeterminado, aparentemente sin relación alguna.
De
aquí emerge un recuerdo, quizás el primero de mi vida y, por consiguiente, sólo
una impresión bastante vaga: yazco en un cochecito a la sombra de un árbol. Es
un bello y caluroso día de verano, de cielo azul. Los dorados rayos del sol
juguetean a través de las hojas. La cubierta del cochecito es alzada. Despierto
en medio de tanta belleza y siento un indescriptible bienestar.
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ALMUERZO CON… LI CUNXIN
“Mi corazón sigue siendo el de un
campesino pobre”
por Rocío García
Día ideal para un cocido. La nieve ha hecho su aparición por primera vez
en el invierno madrileño y las temperaturas bajas invitan a una comida
calórica. Y es que Li Cunxin tenía verdadero empeño en probar la más típica de
las comidas de Madrid, en su primera visita a la ciudad, tras degustar hace ya
años una “pallella” en Bilbao. El lugar es ruidoso y popular, pero este ex
bailarín chino que, a sus 49 años, sigue conservando una apariencia más que
juvenil, está encantado. Y la pasión que muestra al degustar los platos –repite
sopa y jamón y pica de más algún garbanzo que otro- contrasta con la
tranquilidad y dulzura con la que narra su conversión de “héroe” de
Li
Cunxin cuenta esos años llenos de contrastes, terribles, por un lado, porque
vivió alejado de sus padres y de sus seis hermanos – “lloraba todas las noches
escondido bajo una manta que había tejido mi madre” –. Pero gloriosos, por
otro, por sus éxitos en el baile, como relata en El último bailarín de Mao, cuya publicación en España (editorial
Kailas) coincide con el estreno el próximo día 17 de la película del mismo
título que ha dirigido Bruce Beresford. “El baile cambió mi destino. Salí de la
pobreza y conseguí no solo una educación, sino también dinero para ayudar a mi
familia”.
Sin embargo, Cunxin, que dejó de
bailar hace 10 años y vive hoy como empresario en Melbourne (Australia) con su
mujer y sus tres hijos, sigue añorando la dignidad y generosidad de la comuna
donde se crio. Un lugar donde no había agua corriente ni electricidad, donde
las temperaturas alcanzaban en invierno los 15 grados bajo cero y se pasaba
hambre. “De
Ya no guarda resentimiento hacia
un Gobierno que lavó el cerebro a muchas generaciones. Cuando llegó a Estados
Unidos, no solo lo sorprendieron los rascacielos, la prosperidad y la riqueza,
también los árboles. “En mi comuna arrasaron con los bosques y con todas las
zonas verdes” y, sobre todo, la libertad. “Me sentí muy defraudado por las
mentiras que Mao y su régimen nos habían contado, fue en ese momento cuando me
di cuenta de que mi corazón como artista se centraba en la danza y no en la
política. Ese sentimiento me duró unos años, luego conseguí hacer las paces
conmigo mismo”.
Li Cunxin no quiere ni postre ni
café. Su hijo mayor, de 18 años, lo espera en la entrada. “Cuando me acuerdo de
mi juventud me doy cuenta de la fuerza que hay que tener para no perder las
esperanzas en circunstancias tan trágicas. El libro y la película ensalzan el
coraje y el valor para perseguir los sueños. Ya me lo decía mi padre, que murió
campesino: “Nunca olvides de dónde vienes, aunque hayas conseguido ser tan
famoso en Occidente; de nada vale el éxito en el baile, en los negocios o la
literatura si no eres una buena persona, un buen padre”.
(Publicada en El País, el 01/12/2010)
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San Martín
San Martín fue el libertador del Sur, el padre
de
San
Martín peleó muy bien en la batalla de Bailén, y lo hicieron teniente coronel.
Hablaba poco, parecía de acero. Miraba como un águila, nadie lo desobedecía. Su
caballo iba y venía por el campo de pelea, como el rayo por el aire. En cuanto
supo que América peleaba para hacerse libre, vino a América: ¿qué le importaba
perder su carrera, si iba a cumplir con su deber?
Llegó a
Buenos Aires. No dijo discursos: levantó un escuadrón de caballería. En San
Lorenzo fue su primera batalla. Sable en mano se fue San Martín detrás de los
españoles, que venían muy seguros tocando el tambor, y se quedaron sin tambor,
sin cañones y sin bandera.
En los
otros pueblos de América los españoles iban venciendo. A Bolívar lo había
echado Morrillo, el cruel, de Venezuela. Hidalgo estaba muerto: salió huyendo
de Chile. Pero donde estaba San Martín siguió siendo libre
Se fue
a Europa triste, y murió en brazos de su hija Mercedes. Escribió su testamento
en una cuartilla de papel, como si fuera el parte de una batalla. Le habían
regalado el estandarte que el conquistador Pizarro trajo hace cuatro siglos, y
él le regaló el estandarte en el testamento al Perú.
Un escultor es admirable porque saca una
figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que
hombres. Quisieron algunas veces lo que no debían querer; ¿pero qué no le
perdonará un hijo a su padre? El corazón se llena de ternura al pensar en esos
gigantes fundadores. Esos son héroes: los que pelean para hacer a los pueblos
libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad.
Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener
más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino
criminales.
Jose Martí, en: “Tres héroes”, Crónicas
de
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